Reflexiones sobre apoyos visuales

Lorena Fajardo Muries

Recuerdo que en 4º de primaria nuestra tutora nos enseñó un día en clase a hacer una cosa que llamó “falsilla”.

Empezábamos a utilizar el boli para casi todo, nos hacíamos mayores y escribíamos los trabajos en folios. Y las líneas siempre estaban torcidas ¿os suena?

Para los que no os suene, dire que según la RAE falsilla viene De falso. 1. f. Hoja de papel con líneas muy señaladas, que se pone debajo de otra en que se ha de escribir, para que aquellas se transparenten y sirvan de guía.

Es decir, es un apoyo visual, para que escribas recto y te acostumbres al folio.

Y el otro día me acordé de esto porque hablaba con una mamá de la caligrafía de su peque y me decía… claro es que si le quito la linea lo hace peor…

Cinco minutos antes habíamos hablado de añadir un apoyo visual a una rutina concreta y la misma mamá no quería porque le parecía ir para atrás.

Y entonces le dije… ¿que diferencia hay entre uno y otro? Y claro se dió cuenta y lo arreglamos juntas.

Os cuento todo esto como reflexión…

  • por qué tenemos tanta manía a los apoyos visuales?
  • pensó mi tutora de 4º que escribiríamos con falsilla para siempre?
  • Y si necesito falsilla para siempre ¿dónde está la gravedad?
  • Y si sigo necesitando apoyos visuales adecuados a mis características, ¿cuál es el problema? ¿que soy menos normal?

Demos a los niños lo que necesitan para ser ellos mismos, para vivir con autonomía y libertad. Incluso si son apoyos visuales.

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