4 ideas para aplicar ABA en un aula

Lorena Fajardo Muries

Una duda habitual cuando supervisiones en coles, es que los maestros y maestras me digan qué cosas puede hacer y de qué manera pueden aplicar esos principios, que tan bien funcionan en casa; al entorno escolar.

En primer lugar, yo siempre les digo que, evidentemente, la enseñanza uno a uno que habitualmente se utiliza en sesiones aba, no puede llevarse a cabo en un aula. Los docentes deben repartir su tiempo y atención entre todo el alumnado, sin embargo; por eso me parece más importante si cabe, la organización y estructura dentro del aula.

Y aquí es donde normalmente comenzamos a disentir. Estructura necesaria y que ayuda, sí; estructura que limita, que restringe el camino y nos impide flexibilizar; no, gracias.

Hay una tendencia a asimilar estructura a rutina y a «lo mismo para todos». Como tiene diagnóstico de TEA, pictogramas, teacch y toda la cadena de intervenciones, que si bien son necesarias y en ocasiones ayudan muchísimo al niño, no siempre son las más indicadas. Esto puede ser por el tipo de aula (la variabilidad es algo importante a tener en cuenta) por el nivel de desarrollo del niño/a, por sus potencialidades, por sus puntos flacos…

Por tanto, desde mi punto de vista, la mejor idea es conocer al alumnado saber qué necesita, qué le ayuda y qué no y de esta forma, en equipo, disseñar la intervención individualizada más adecuada.

Así pues… yo tengo cuatro  claves para aplicar aba en un aula, unas áreas que siempre reviso para que las terapias vayan hacia delante, y estas mismas pueden aplicarse al aula ¿preparadas? Allá vamos.

  1. Reforzamiento. Es bastante habitual que los docentes den un paso atrás la oír «modificación de conducta» y sin embargo es bastante habitual que la pongan en práctica, aún sin ser conscientes de que es eso exactamente lo que hacen cuando aplican una «consecuencia» o retiran un privilegio.  Para mí es mucho más importante trabajar desde la anticipación y el refuezo positivo que desde la consecuencia y el castigo. Por ello la primera idea es: debemos disponer de un sistema de reforzamiento, que puede ir desde el refuerzo social y el juego compartido a una economía de fichas de diferentes duraciones (pincha aquí para saber más de economías de fichas) . Para ello es imprescindible saber la dificultad de la tarea planteada, las dificultades del ambiente, el perfil conductual y sensorial del niño/a y además conocerlo muy bien para saber qué le gusta, qué no le gusta, qué le molesta.
  2. Apoyos visuales. Otro de los grandes caballos de batalla. Puedes leer mis reflexiones acerca de este tema aquí. Un apoyo visual no es algo estático, ni general. No es algo que sirva para todos de igual manera, sino que es una herramienta que facilita la comprensión del entorno y de las instrucciones de forma individualizada. Por eso, tener claro cómo comunicarle al alumno lo que esperamos de él de manera que lo entienda es fundamental si queremos llevar a cabo un trabajo centrado en experiencias de éxito. Los pictogramas son estupendos, pero forman parte de un sistema de comunicación completo, entregar un picto de pipí o de patio no es comunicarse. Tampoco es dar información, traducir literalmente a imágenes un texto completo. Al igual que cuando traducimos en otro idioma, no lo hacemos de manera literal; no podemos hacerlo tampoco al traducir a imágenes.  Los apoyos visuales deben ser comprensibles, claros y específicos;  a ser posible ofreciendo la alternativa de lo que SI se puede hacer en lugar de decir solo lo que está prohibido.  (todos los post sobre apoyos visuales aquí) 
  3. Estructura del aprendizaje. El aprendizaje sin error es un gran aliado a la hora de trabajar con niños. Exponerlos a actividades bien preparadas, autocorrectivas o con niveles de dificultad bajos al principio, supone una percepción de autocompetencia que predispone a los siguientes aprendizajes. Desde mi punto de vista las claves son: materiales adaptados y manipulativos en lo posible, dificultad graduable, apoyos, reforzamiento, análisis de la tarea  y linea base de la que partimos. Si estructuramos los aprendizajes de esta manera es mucho más sencillo ir avanzando.
  4. Autonomía. Soy consciente de que esto es algo que se procura siempre en las aulas, aunque  lo señalo aquí porque creo que es fundamental para la aplicación de los pricnipios de aba. Fomentar el autoncepto y la autonomía a través de actividades exitosas, donde el alumno puede sentir control de la situación es muy interesante a la hora de trabajar en un aula. Claro que tendremos que poner retos y trabajar habilidades que no sean tan sencillas, pero esto podemos hacerlo con suficiente apoyo individualizado, si tenemos una organización que permite a los peques trabajar de manera independiente.  Trabajar la autonomía del alumnado, va a tener efectos positivos en todas las áreas, en aquellas más curriculares, y también en otras más personales y de desarrollo individual. (todos los post sobre autonomía aquí)

Éstas son mis 4 claves para aplicar aba en un aula, ¿tienes otras? ¿cuál es el truco que nunca falla en tu aula?

Me encantará leerte en comentarios, instagram o faceboook.

Y si quieres saber más, hasta el 31 de julio puedes inscribirte en mi taller Intervención Aba en contexto natural.


Te dejo el link aquí.





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