Lorena Fajardo Muries

Decimos a menudo, que las sesiones de trabajo deben ser estructuradas. Los terapeutas deberíamos tener claro que vamos a trabajar, cómo, cuándo, cómo lo vamos a reforzar, cuál es el objetivo de la sesión, etc.

Esto a veces suena pesado y aburrido y sin duda puede serlo. Pero si eres capaz de pasar por encima de la burocracia y mantener el espíritu infantil puede ser muy divertido para ambos!

Ahora viene algo políticamente incorrecto, espero que nadie se ofenda. He empezado a trabajar con un niño al que ya conocía, pero siempre había sido su supervisora, no era yo quien preparaba las sesiones  directas.

La imagen que me llegaba de ese equipo (varias personas) es que preparar una sesión era muy complicado, que engancharle para trabajar era muy difícil porque siempre te lleva a su terreno (sus intereses) y en general que las sesiones de ese peque eran un trabajo muy duro.

Es cierto que sólo llevo preparadas 3, y que sólo es una a la semana; pero también que lo conozco mucho menos (y él a mí) y que no tengo ni idea de la mayoría de sus intereses (me estoy haciendo un master 🙂

¿Por qué os cuento esto? Porque me niego a perpetuar la idea de que es posible hacer cosas guays pero a costa de muchísimo trabajo, muchísimo esfuerzo y muchísimo sacrificio. EN realidad yo creo que en general las cosas guays se hacen sólo a base de muchísimas ganas.

Y aunque esto parece una de mis reflexiones (abandonadas hace tiempo porque #nomedalavida)  en realidad es un post de materiales, porque tengo intención de subir al blog (o a Facebook sino me da tiempo) cada sesión estructurada para que veáis en que consiste y os pueda dar ideas para las vuestras o para trabajar con vuestros hijos en casa.

Los pasos que sigo para preparar estas sesiones son:

  • elegir un tema, siempre dentro de los intereses del peque. Esta semana tocaba ciencia, aderezada con una presentación agradable y diferente.

1. pistas en globos


  • No proponer las actividades a bocajarro sino como parte del proceso para conseguir una actividad reforzante. Cuanto menos se note que es trabajo mejor que mejor.

2. crea curiosidad (1)


  • Elegir los objetivos a trabajar y plantearlos de manera lo más lúdica posible. Esta vez quería reforzar habilidades de comunicación no verbal, por lo que plantee un juego de imitaciones en fotos que el otro tenía que adivinar. Y también habilidades sociales relacionadas con la amistad, ¿que mejor que un cuento? (por cierto este de ikea es genial, tengo pendiente una reseña)

3. olvidate de las fichas


Y ya está! Dentro de cada globo una pista/prueba que hay que superar. No todo son pruebas, en algunos te da la clave para obtener parte del premio y así mantenemos la motivación porque nunca sabes si lo que saldrá será premio o trabajo.

Voilá! sesión preparada, objetivos definidos y niño feliz!

¡Si os interesa cada semana puedo subir la sesión!

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