Reflexiones: La presencia

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Lorena Fajardo Muries

Hoy voy a hablar de algo que a primera vista parece no tener mucho que ver con mi trabajo; pero si leéis hasta el final probablemente encontremos la semejanza.

Mu hijo mayor ha comenzado una nueva etapa escolar en una escuela viva y activa. Es tremendamente feliz allí, con los materiales, los compañeros, los acompañantes y por encima de todo; con la libertad de movimiento. Ahora mismo tiene capacidad para moverse a su antojo entre los diferentes ambientes interiores y exteriores, lo que a ojos de un niño de 3 años supone la libertad infinita.

En esta escuela se acompaña desde la presencia. Nadie enseña, explica o manda. El adulto acompaña con su presencia y el niño decide lo que necesita y tiene la seguridad de que alguien lo cuida y está ahí para él.

Muchas veces, he leído artículos y reflexiones acerca de la presencia de los padres como éste  del blog De mi casa al mundo o éste, que es su segunda parte.  Me gustan, estoy de acuerdo en la idea general, pero no lograba conectar con el fondo. Al final me parece que los consejos son siempre los mismos y difíciles de llevar a cabo si tenemos en cuenta que hay que combinarlos con el trabajo, las obligaciones de casa, el tiempo personal, el tiempo de pareja, el tiempo de familia…

En esta escuela se acompaña desde la presencia. Nadie enseña, explica o manda. El adulto acompaña con su… Click to Tweet

Mi experiencia (y la de otras familias) me dice que son las típicas recomendaciones que leemos y pensamos… ¡yo no puedo hacer eso! eso es muy dificil…  Y es verdad, es dificil.

Pero observando a los acompañantes del cole me he dado cuenta de una forma mucho más sencilla de hacerlo. No tengo porqué jugar a algo que no me apetece, ni ser la alegría de la huerta. Sólo tengo que estar. SIn móvil, sin libro, sin preocupaciones, sin pensar en que haremos luego o en todo el trabajo pendiente. Estar. Escuchar. Aprender.

Os dejo un artículo maravilloso que recoge de una forma mucho más técnica las ideas que he esbozado aquí.

¿Consideráis que puede aplicarse en el trabajo en diversidad funcional? A mí me ha recordado a una de las primeras premisas que me dieron cuando empecé como terapeuta ABA. «No hables para llenar el vacío. Da las instrucciones justas y deja al niño que responda. Es la mejor forma de asegurarnos de que nos entiende y aprende»

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¡Feliz semana!


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